Carlos Lynn fue testigo directo de Argentina '78, México '86, Italia '90 y EE.UU. '94. Vio tres finales en la cancha.
Se está jugando un nuevo Mundial de Fútbol y si hubo alguien en Pilar que vivió la fiesta desde adentro -o al menos desde las tribunas como testigo privilegiado fue Carlos Lynn, comerciante que estuvo en cuatro Copas de Mundo y en tres de ellas Argentina llegó a la final, ganando dos.
“No soy futbolero, solo me gustan los mundiales”, decía Lynn, quien el realidad sentía verdadera pasión por el automovilismo.
En aquel junio de 1978 acudió a la final frente a Holanda junto a su hermano Osvaldo. Tarde fría y lluviosa, como la de hoy… “Estábamos atrás del arco en el que Kempes metió sus goles, el mismo del gol de ellos”. Los festejos fueron en casa, ya que apenas terminó el cotejo, tomaron la vieja Panamericana con rumbo a Pilar para abrazarse con vecinos y amigos.
Pasaron ocho años, llegó el Mundial de México 1986, un equipo que llegó envuelto en dudas y que se fue agrandando con el correr de los partidos. “Con mi grupo de amigos dijimos que íbamos a estar, pero mientras llegaba el momento se fueron bajando. Al final quedé yo solo y viajé igual”.
Carlos no pudo haber llegado en mejor momento: cuartos de final, es decir, Mano de Dios y Gol del Siglo. “Estaba atrás de ese arco. En la cancha no me di cuenta de que Maradona hizo el primer gol con la mano, tampoco pareció intencional. El segundo fue todo lo contrario: agarró la pelota y los hizo de goma…”.
La salida del estadio fue complicada, tanto que unos mexicanos terminaron llevándolo a su hotel para que no cayera en las emboscadas de los temibles hooligans (además, tenía la camiseta argentina puesta).
Pasado el partido con Bélgica, aquel 29 de junio de 1986 el estadio Azteca lucía repleto, y con otra coincidencia con lo que pasará hoy: salvo los argentinos, la multitud estaba a favor de Alemania. “Fue sensacional haber ganado, todos cantaban por los alemanes y eso agrandó a nuestros jugadores”. Eso sí: un conflicto de Aerolíneas lo obligó a quedarse en ese país varios días después del partido decisivo.
En Italia '90, Lynn estuvo con un amigo casi 50 días en la península, yendo a todos los partidos salvo el fatídico debut frente a Camerún. “Empezamos contra la URSS, cuando se fracturó Pumpido”.
El hombre recordaba que en las semifinales frente a Italia, en Nápoles, los napolitanos alentaban a la selección de su dios, Maradona. “Al momento de la final ya no teníamos tanta ansiedad, porque estábamos hechos con haber dejado afuera a Italia”.
Sobre lo ocurrido el 8 de julio en Roma, asegura que “no fue penal el que le cobraron a Sensini, el alemán se tiró como si lo hubiesen matado y Codesal compró”. Pasaron los años y varios mundiales más. Incluso estuvo también en EEUU ’94, pero regresó al país luego del doping positivo de Maradona.
Vecino querido
Carlitos Lynn falleció sorpresivamente a fines de 2023, a los 75 años. Como piloto, en 1970 se consagró campeón a bordo de un Fiat 600 en Semipreparados (automovilismo zonal). Eran épocas en las que Pilar era punto de encuentro de miles de seguidores que se congregaban en circuitos como el de Carabassa o Zelaya.
Además, el pilarense fue uno de los primeros pilotos locales en el Turismo Carretera, debutando con un Chevrolet 400 en el Gran Premio de la Montaña 1972, que se corrió en Córdoba. En la categoría, que se corría en ruta, recorrió el país representando a Pilar.
En el TC se mantuvo hasta bien entrada la década de 1980, logrando un 5º puesto (su mejor resultado) en 1987, competencia disputada en Santa Teresita.